Probé la cobardía sentado junto a Melancolía en una sucia acera, frente a un palacio lleno de rosas con corsé. Pude lamer cada idea equivocada sobre Pasión, no era mía, por suponer que era pura. Intuición.
Pero besé cada rasgo atormentado de Constancia aferrándome a su impasible forma de caminar. Militarmente fugaz, hablamos de un parpadeo cristalino disfrazado de azar. Tuvo un precio que olvidé saldar.
Envidia me invitó a sentir devastada inseguridad. Así llegué a acariciar a Nostalgia, aullaba, mientras maldecía a Soledad. Tan espectacularmente ella pudo con mi existir y resistí aceptando mi derrota, forjando una Esperanza bajo un portal.
Fui su Libertad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario