El reflejo de una melodía se desprendía de la soledad. Detuve la respiración, quería dejar de sentir humanamente, quería sobrevolar aquel lugar.
Derroqué esa mirada triste que suciamente aullaba sobre tus labios y sentí miedo. Sobre mi, nube de cristales a tu parecer, rasgaban cada letra de mi piel.
Pero tu volabas, mi amor. Insignificante figura que apenas cubría ante esa inútil fragilidad por la que luchaste. Tanto.
Huiste dejando atrás la tenue luz presa entre las calles de tu ciudad. Te perdí mucho antes de verte aquella última vez, dueña de tus pasos, sueña con pianos a punto de reventar.
Dejaste caer tu mirada sobre mi futuro cada vez más arrepentido. Fruto de que volverá a ser.
Un roce de tu piel ahogado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario