Conozco
tu silencio, partícipe del dualismo que envuelve esta masacre de la que soy única
culpable. Tu razón alza el puño contra toda normalidad que te rodee, a ti y a
todos tus fieles, tan reales como las diferencias que ahora reescribes sobre
las páginas de una novela que te entristece.
No me
taches aun de sofista encubierta, querido, deja que te quiera. Nunca esperas,
es tu tiempo por el que generas esa ambición de cautivar a la razón de la que
tan pocos se rodean. Y creas, ese vínculo entre una mirada y su final último al
ceder el giro de la moneda. Que golpea, alto y claro lo mucho que ahí fuera te
espera. Pero siempre, sonrisa incontrolada tras un cálculo de vencer sobre su
cara de inmadurez cuando culminas aventajado antes de que todos ellos lo comenzasen
a creer.
Eres
sencillo, eres erotismo, eres silencio entre literatura robada, eres poesía en
un campo de batalla, eres una cadena que se niega a ser atada por nadie y besa
tan irónicamente su filosofía armada. Eres leer un final de Platón, eres
reventar contra una pared una botella de alcohol, eres cuerpo sobre alma, eres
un nombre con futuro de revolución.
Me declaro presa de la necesidad, sentirte de nuevo y pronunciar.
"Atrévete a decírmelo a la cara"
Solo una vez más.
Hey !! Está genial !!!! Bien el descubrirte !!! Yo soy nuevo en estos lares pero está genial encontrarse con estas sorpresas agradables
ResponderEliminarSiempre es un placer, gracias!
Eliminar"Atrévete a decírmelo a la cara"
ResponderEliminarMe sigue encantando.